SECRETARIA DE LA HACIENDA: Figures MANIPULATIONS

EL CIERRE PRELIMINAR DE LAS FINANZAS PÚBLICAS EN 2014: LA DEBILIDAD EN LOS INGRESOS Y LA MANIPULACION DE LAS CIFRAS

Dr. Juan Moreno Pérez, autor

Asesor del Grupo Parlamentario del PRD

(Domingo, 8 de febrero de 2015)

El pasado 30 de enero la Secretaría de Hacienda publicó los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública correspondientes al Cuarto Trimestre de 2014[1]. La información presentada se refiere a la estimación preliminar del cierre del ejercicio fiscal. Los datos definitivos se conocerán hasta el 30 de abril, con la presentación de la Cuenta de la Hacienda Pública para 2014[2].

Además de algunos ajustes (normalmente menores), la diferencia más importante entre el cierre preliminar y el definitivo es el registro del monto de pago diferido para el siguiente ejercicio, el cual será de alrededor de 35 mil millones de pesos. Ese monto representa la diferencia entre el gasto devengado hasta el 31 de diciembre y el efectivamente pagado hasta esa fecha.

La presentación de los citados informes fue muy inusual, lo cual llamó la atención. A diferencia de lo sucedido en trimestres anteriores, cuando funcionarios hacendarios a nivel de Jefe de Unidad informaban a la prensa, en ésta ocasión, en la Conferencia de Prensa no sólo estuvieron los tres Subsecretarios y el Procurador Fiscal, sino el mismo Secretario de Hacienda[3].

Pero lo que llamó más la atención fue que la citada Conferencia de Prensa no se dedicó a explicar el contenido de los citados informes y los detalles del cierre preliminar del ejercicio fiscal de 2014, sino que se enfocó en presentar un recorte por 124 mil millones de pesos al Presupuesto de Egresos recientemente aprobado para el actual ejercicio de 2015. Ese recorte fue anunciado inmediatamente antes de que se diera a conocer el cierre preliminar del ejercicio de 2014[4].

El recorte anunciado representa sólo el 2.6% del Presupuesto de Egresos aprobado para 2015. La mitad de ese recorte (62 mil millones de pesos), corresponde al ajuste que, de manera obligada, deberá efectuar PEMEX para mantener su meta de balance financiero, ante la anticipada disminución en sus ingresos estimados. El resto del recorte (los otros 62 mil millones de pesos), calificado de “preventivo”, en realidad no es suficiente para enfrentar una posible caída importante en los ingresos estimados para el presente año.

Por ello, la primera pregunta que resulta necesario hacerse es:

¿Cuál fue el real objetivo de anunciar ese recorte presupuestal?

Pero, tal vez, una pregunta más pertinente sería:

¿Porqué se empalmó el anuncio de ese recorte presupuestal para 2015, con la difusión del cierre preliminar del ejercicio fiscal de 2014?

Todo indica que el anuncio del citado recorte tuvo en realidad el objetivo de desviar la atención de la opinión pública respecto a dos asuntos, uno de carácter coyuntural, y el otro, de más fondo, referido al cierre de 2014.

El primer asunto se refiere al escándalo propiciado por el posible conflicto de intereses en que incurrieron el Presidente de la República y el Secretario de Hacienda, al adquirir inmuebles con el apoyo de empresas beneficiarias de contratos de obra pública. La respuesta “oficial” respecto a la supuesta “legalidad” de las operaciones señaladas, propició fuertes críticas, tanto en los medios nacionales, como en los internacionales, destacando una nota publicada en la prestigiada revista The Economist[5].

Mediante el anunciado recorte, el proyecto de construcción de un Tren Rápido de México a Querétaro, uno de los proyectos señalados dentro del posible conflicto de interés, fue “suspendido de manera indefinida”, apareciendo esa medida como parte del “responsable ajuste preventivo”, y no como lo que en realidad fue: una respuesta a las fuertes críticas recibidas.

Pero el principal objetivo buscado, al anunciar el citado recorte el mismo día que se dio a conocer el cierre preliminar del ejercicio de 2014, fue precisamente desviar la atención respecto a ese cierre, tratando de eludir, en lo posible, un examen a fondo respecto a lo sucedido en 2014, induciendo a la opinión pública a concentrarse en 2015, y en lo que se viene durante este turbulento año.

Lo que busca la Secretaría de Hacienda es disimular la grosera manipulación de cifras efectuada para cerrar el ejercicio de 2014, aparentando que todo va bien, y que, incluso se consiguió un déficit menor al aprobado para ese año.

Sin embargo, la realidad es otra. El déficit presupuestal (endeudamiento neto) aprobado por el Congreso de la Unión para 2014 fue de 650 mil 478 millones de pesos. Según la Secretaría de Hacienda, el déficit alcanzado ascendió a sólo 547 mil 217 millones. Pero, el endeudamiento presupuestal neto registrado fue de 748 mil 989 millones de pesos. Así, la cifra de endeudamiento neto se coloca 98 mil 511 millones por encima del déficit (endeudamiento) aprobado, y 201 mil 772 millones de pesos arriba del supuesto déficit registrado por la Secretaría de Hacienda.

El truco utilizado por la Secretaría de Hacienda es en realidad muy simple: parte del endeudamiento bruto contratado a lo largo del año, resultó provisionalmente convertido en una disponibilidad financiera (activo), el cual fue finalmente utilizado para cerrar el ejercicio. Al hacer uso de esa disponibilidad, en lugar de registrarlo como lo que es, un mayor déficit (aumento de deuda neta), se acreditó como un mayor “ingreso”, usando para ello el oscuro concepto de “aprovechamientos”.

Con ésta manipulación de cifras, por segundo año consecutivo[6], la Secretaría de Hacienda engaña al Congreso y a la sociedad, contratando un endeudamiento mayor al autorizado, simulando al mismo tiempo que los ingresos resultaron superiores a los realmente conseguidos.

La presente Nota, como de costumbre, está dividida en dos grandes partes. En la primera se comentan algunas informaciones respecto al comportamiento de algunas variables clave que están afectando el desempeño de nuestra economía. En la segunda parte se trata de explicar lo sucedido con las finanzas y la deuda públicas, utilizando para ello los cuadros estadísticos que se anexan.

En la primera parte se comentan tres asuntos: el comportamiento del precio del petróleo; la situación del tipo de cambio y su posible impacto sobre la inflación; y los últimos ajustes a las predicciones de crecimiento de nuestra economía.

Respecto al precio del petróleo crudo, lo primero que se puede comentar es cómo cerró el año de 2014. El precio de la mezcla mexicana registrado en diciembre fue de sólo 52.36 dólares por barril, nivel 42.9% inferior al observado en diciembre de 2013. Sin embargo, el citado precio alcanzó los 86.00 dólares en promedio durante 2014, con una caída anual de 12.6%[7]. Este nivel promedio se situó ligeramente por encima de los 85.00 dólares utilizados como referencia para las estimaciones incluidas en la Ley de Ingresos de ese año.

Durante el primer mes de 2015 el precio del petróleo se siguió desplomando. Si se toma como referencia lo sucedido con el precio del crudo norteamericano “West Texas Intermediate” (WTI), que pasó de 59.29 a 48.21 dólares por barril entre diciembre de 2014 y enero de 2015, el precio de la mezcla mexicana puede haber pasado de los 52.36 dólares registrados en diciembre, a sólo 42.57 en promedio durante el mes de enero[8].

Para todo el año de 2015, algunas de las predicciones más serias disponibles muestran un deterioro respecto a lo que se esperaba a fines del año pasado. Así, la Agencia de Información sobre Energía (EIA) de Estados Unidos proyectó en diciembre que el precio del WTI pasaría de los 93.26 dólares por barril registrados en promedio durante 2014, a un nivel de 62.75 dólares en promedio para 2015, con una caída estimada de 33.1%[9].

Sin embargo, las proyecciones revisadas por esa misma agencia, al mes de enero, sitúan el precio promedio para 2015 en sólo 54.58 dólares por barril, con una baja de 41.5%. Las predicciones publicadas en enero también incluyen, por primera vez, datos esperados para 2016. Para ese año se anticipa un repunte de 30%, situando el precio del WTI en 71.00 dólares por barril[10].

Tomando como referencia el WTI, los precios de la mezcla mexicana de petróleo crudo pasarían de los 86.00 dólares por barril registrados en promedio durante 2014, a un promedio de 50.33 dólares en 2015 y un precio de 65.47 dólares por barril en 2016.

Como debe resultar obvio, esas proyecciones son sólo conjeturas efectuadas por agencias muy experimentadas, mediante el uso de modelos y de información disponible, dentro de un entorno muy volátil y por tanto, incierto.

Respecto al asunto del tipo de cambio y su posible impacto sobre la inflación, lo primero que se debe comentar es lo sucedido en enero de 2015. El tipo de cambio promedio pasó de 14.4266 pesos por dólar en diciembre de 2014, a 14.6757 en enero, con una depreciación promedio de 1.7%[11].

Como se ha comentado en Notas anteriores, la depreciación del peso y de otras monedas, respecto al dólar, registrada a partir del mes de julio, se explica sobre todo por el anuncio de la próxima “normalización” de la política monetaria aplicada por la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que significará un alza en las tasas de interés ofrecidas en ese país. El sólo anuncio provocó las depreciaciones cambiarias (el fortalecimiento del dólar). La gran duda que persiste en todos los mercados financieros es la posible fecha en que se iniciará el anticipado ajuste.

Buscando calmar los ánimos, la Reserva Federal emitió un Comunicado de Prensa el 28 de enero, donde señaló la decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), respecto a mantener, por lo pronto, entre 0 y ¼ de punto, el objetivo para la tasa de interés de los fondos federales. Al mismo tiempo se apuntó que la anunciada modificación en esa política se llevará a cabo “antes o después de lo esperado”, dependiendo del comportamiento del empleo y de la inflación en ese país[12].

Ante el mantenimiento de la incertidumbre, algunos analistas de los mercados financieros internacionales, normalmente muy bien informados, empiezan a situar en el mes de junio la posible fecha del anticipado cambio de la política de la Reserva Federal, y la consiguiente elevación de las tasas de interés en Estados Unidos[13].

El 29 de enero, el Banco de México dio a conocer un Anuncio de Política Monetaria, donde señaló la decisión de la Junta de Gobierno de ese instituto en el sentido de “mantener en 3.0 por ciento el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día”. Esa decisión se tomó debido a la ligera baja en la tasa de inflación registrada entre octubre de 2014 y enero de 2015, agregando que “el hecho de que las expectativas de inflación para horizontes de mediano y largo plazo se han mantenido bien ancladas, sugiere que el proceso de determinación de precios no se vio contaminado por el incremento transitorio de la inflación en 2014 y tampoco se ha visto afectado por la depreciación de la moneda nacional”[14].

Al día siguiente, el 30 de enero, el Banco de México publicó su Programa Monetario para 2015[15], donde señaló el compromiso de “implementar de manera oportuna acciones de política monetaria conducentes a reforzar el anclaje de las expectativas de inflación, y asegurar la convergencia de la inflación hacia la meta permanente de 3 por ciento en 2015”. Agregó que para 2015 “no se anticipan presiones generalizadas sobre los precios de los bienes y servicios del lado de la demanda agregada, aun ante la recuperación de la economía prevista para este año”.

Respecto al comportamiento del tipo de cambio, se señala que aunque “puede argumentarse que el tipo de cambio experimentó una sobre-reacción, la magnitud de la caída en el precio del petróleo y perspectiva de que éste permanezca en niveles bajos durante un periodo prolongado parecerían sugerir que al menos parte de la depreciación antes mencionada obedece a factores reales y, por consiguiente, que no se trata de un ajuste transitorio”.

Por último, en la encuesta mensual más reciente que levanta el Banco de México entre Especialistas en Economía del Sector Privado[16], se disminuyó la expectativa de inflación para 2015, de 3.54% en diciembre de 2014, a 3.20% en enero de 2015. Para 2016 se espera una inflación de 3.49%, y para 2017, por primera vez se anticipa una tasa de 3.47%. Respecto al tipo de cambio, para 2015 estiman un nivel promedio de 14.18 pesos por dólar, y para 2016 un tipo de 14.09 pesos. Con esto, parece tener sustento la idea incluida en el Programa Monetario del Banco de México, respecto a que las expectativas de inflación se encuentran bastante ancladas.

El tercer asunto a comentar es el del crecimiento esperado para la economía mexicana. El 20 de enero, el Fondo Monetario Internacional publicó sus predicciones ajustadas respecto al crecimiento de la economía mundial, a raíz de la pronunciada caída en los precios internacionales del petróleo[17].

Prácticamente todos los ajustes fueron a la baja, con excepción de Estados Unidos, cuyo crecimiento esperado para 2015 se modificó de 3.1 a 3.6%. Del mismo modo, la predicción para 2016 se ajustó de 3.0 a 3.3%. Para México, la revisión para 2015 fue de 3.5 a 3.2%, y para 2016, de 3.8 a 3.5%. Aquí resulta importante contrastar con los cambios en el crecimiento esperado promedio para América Latina, que se ajustaron de 2.1 a sólo 1.3% para 2015, y de 2.8 a 2.3% para 2016.

El Banco de México, por su parte, en el Anuncio de Política Monetaria, antes comentado, señaló que “la actividad económica en México sigue mostrando una moderada recuperación. Las exportaciones han evolucionado de manera favorable y la inversión privada ha exhibido un mayor dinamismo. Sin embargo, el consumo privado sigue sin registrar señales claras de reactivación y el mayor gasto público ha tenido un efecto limitado sobre el crecimiento”.

Otro elemento que fortaleció las expectativas de recuperación de la economía mexicana en 2015, fue el anuncio de que el Producto Interno Bruto de Estados Unidos creció a una tasa anual de 2.6% en el cuarto trimestre de 2014. Con ello, el crecimiento para todo 2014 se situó en 2.4%, en términos reales[18].

En la encuesta levantada por el Banco de México entre Especialistas en Economía del Sector Privado, antes comentada, el crecimiento económico esperado para México en 2015, se ajustó de 3.50 a 3.29%. Lo mismo sucedió con la expectativa para 2016, que se disminuyó de 4.00 3.80%. Para 2017, la primera predicción publicada se ubica en 3.98%.

Pasando a la segunda parte de ésta Nota, a continuación se comenta lo sucedido con el cierre preliminar de las finanzas públicas en el ejercicio fiscal de 2014. De la información publicada por la Secretaría de Hacienda a fines del mes de enero, se puede destacar lo siguiente:

1) Los ingresos presupuestales reportados para 2014 aumentaron a una tasa anual de 4.8%. El gasto público neto, por su parte, creció en 8.4%. Así, el déficit presupuestal oficial se situó en 547 mil 217 millones de pesos (ver el Cuadro 1).

2) Los ingresos presupuestales se incrementaron en 4.8% en 2014, comparado con lo registrado el año anterior. En términos reales, este crecimiento es de sólo 0.8%, ritmo inferior al 2.1% esperado para el Producto Interno Bruto (ver el Cuadro 2).

3) Los ingresos petroleros disminuyeron en 3.8% (-7.5% en términos reales) durante 2014. El precio del petróleo se redujo en 12.6%, y el volumen exportado lo hizo en 4.0%. La recaudación a través de los Derechos Sobre Hidrocarburos bajó en 9.4% y los ingresos propios de PEMEX cayeron en 8.8%. Aunque a nivel anual se reportó todavía un subsidio a los precios de la gasolina y el diesel, en el mes de diciembre se registró (por primera vez, en muchos años) una recaudación positiva del IEPS aplicado a esos petrolíferos (ver el Cuadro 3).

4) El comportamiento de los ingresos tributarios durante 2014 permite hacer una primera evaluación de los resultados de la reforma fiscal aprobada a fines de 2013. La recaudación observada mediante el Impuesto al Valor Agregado (IVA) aumentó en 19.8%. La captación de recursos a través del Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS) alcanzó una tasa anual de 57.8%. En contraste, los recursos captados mediante el sistema del Impuesto Sobre la Renta (ISR) crecieron en sólo 1.4%, lo que representa una caída de 2.5% en términos reales (ver el Cuadro 2).

5) El gasto público total aumentó en 8.4% durante 2014, y el gasto programable lo hizo en 8.0%. A diferencia de lo anunciado por las autoridades hacendarias a lo largo del año, el gasto corriente creció en 9.9% (5.7% real), mientras el gasto de capital sólo lo hizo en 2.5%, con una caída de 1.5% en términos reales. Este resultado se explica por la disminución de 46.7% en la inversión financiera, ya que la inversión física se incrementó en 11.8% (ver el Cuadro 4).

6) Respecto a lo programado, los ingresos reportados resultaron superiores en 166 mil 664 millones de pesos. El gasto neto fue mayor al aprobado en 63 mil 403 millones. Con ello, el déficit oficial fue de sólo 547 mil 217 millones de pesos, 103 mil 261 millones por debajo del aprobado por el Congreso (ver el Cuadro 6).

7) La recaudación de ingresos petroleros durante 2014 resultó inferior en 52 mil 377 millones de pesos a la originalmente estimada. A ese hoyo se agregaron 10 mil 876 recursos captados por debajo de lo previsto, a través del sistema ISR. Ese faltante resultó compensado con los ingresos excedentes del IVA y del IEPS no petrolero (ver el Cuadro 8).

8) Sin embargo, los ingresos totales mostraron un excedente de 166 mil 664 millones de pesos, respecto a lo estimado en la Ley de Ingresos aprobada. De ese monto, 137 mil 179 millones (el 82.3% del supuesto excedente) correspondieron a un incremento “inesperado” en el rubro de aprovechamientos (ver el Cuadro 8).

9) El gasto público total resultó 63 mil 403 millones de pesos superior al aprobado. Se destaca el Ramo 18, Energía, con un gasto más de 17 veces por encima de lo asignado originalmente por los Diputados. Este enorme gasto estuvo asociado a la Reforma Energética. Otros ramos, considerados prioritarios por el Ejecutivo, también tuvieron incrementos elevados. Por ejemplo, la Presidencia de la República gastó 58% por encima de lo aprobado (ver el Cuadro 9).

10) En contraste, algunos ramos cuyo gasto impacta de manera importante en la actividad económica y el bienestar de la población, cerraron 2014 con subejercicios. Se destacan la PGR (-13.5%), Comunicaciones y Transportes (-12.9%), Salud (-12.2%), Desarrollo Social (-7.0%) y Semarnap (-6.2%). El subejercicio de éstos cinco ramos alcanzó un monto de 45 mil 476 millones de pesos.

11)La deuda pública neta creció 16.9% en 2014 (ver el Cuadro 10). El endeudamiento neto acumulado en el año llegó a 748 mil 989 millones de pesos, monto superior en 201 mil 772 millones al déficit reportado (ver el Cuadro 11). Esta enorme discrepancia entre dos conceptos que son conceptualmente equivalentes, refleja la manipulación de cifras efectuada por la Secretaría de Hacienda.

Como conclusión a ésta Nota, quisiera señalar que los Diputados deberían pedir explicaciones a la Secretaría de Hacienda, además de ordenar a la Auditoría Superior de la Federación que revise la posible alteración de cifras, la cual resulta evidente para cualquier analista atento. Para terminar, sólo me queda esperar que esta Nota sea de utilidad para los lectores.

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